Blog de Universidad CEUMA

Neurocomunicación aplicada en la Docencia

De las neurociencias emana la neurodidáctica, rama que nos permite optimizar el aprendizaje utilizando los conocimientos sobre el cerebro; y de esta se desprende el tema de la neurocomunicación, misma que podemos definir como el estudio del comportamiento aplicado a la optimización del proceso comunicativo.

Ahora bien, como Docentes, este conocimiento nos puede aportar excelentes ideas para perfeccionar la transmisión de aprendizajes significativos en nuestros educandos, por lo que procedo a manifestar tres sugerencias prácticas:

  • Los Aprendices son un reflejo de sus Maestros:

Las neuronas espejo sirven para que el hombre pueda aprender con base en lo que ve a través de la imitación, razón por lo que se dice que somos seres sociales. Partiendo de esa premisa, la primera recomendación es demostrar con el ejemplo la conducta esperada de nuestros alumnos, asimismo, las actividades que queremos que realicen y cómo deseamos que suceda. También, es indispensable tomar en cuenta nuestro propio estado de ánimo, pues eso repercutirá en el de los alumnos y a su vez en el éxito de la clase.

  • Clases Bilaterales:
  • Un error muy común es desear que los alumnos nos presten atención el 100% de las veces, pero la comunicación siempre debe darse en dos sentidos, escuchar y ser escuchado. El permitir que los estudiantes expresen lo que piensan o sienten, nos da la apertura para saber que están en confianza, verificar qué información no quedó clara y también sondear el estado de ánimo de los alumnos, pues es de destacarse que las emociones son un motor de aprendizaje sumamente influyente.

  • Mensajes Personalizados:
  • Cuando uno comunica algo, siempre debe de generar un impacto en la audiencia, en este caso, en el grupo. Una técnica muy buena para captar su atención es personalizar el mensaje, aunque no siempre sea cierto, verbigracia, si estamos contando a nuestros alumnos los beneficios de estudiar o aprender sobre un tema en particular, se puede narrar cómo es que nosotros nos vimos beneficiados en algún momento gracias a ese conocimiento. Aunado a ello, sugiero que cuando se compartan este tipo de anécdotas, se procure usar palabras vívidas, describiendo el estado de ánimo y las condiciones físicas del escenario en el que acaeció, puesto que permite que generen imágenes mentales y a su vez, mayores conexiones neuronales.